9/12/07

A veces llegan cartas


Emilia y Francisco, una pareja modelo donde las haya, siempre basaron su relación en el respeto. En sus años de noviazgo tuvieron sus más y sus menos, pero nunca dejaron de respetarse y de confiar el uno en el otro. Eran una pareja normal: se divertían y jugaban con sus cuerpos como cualquier otra pareja, aunque también es verdad que no hablaban mucho entre ellos. Solían limitar sus conversaciones al saludo inicial y a la despedida, dejando un paréntesis intermedio mudo en el que las miradas y las caricias suplían todo tipo de sonidos inteligibles. Cuando contrajeron matrimonio, esta pequeña anomalía se acentuó con el tiempo. La falta de comunicación propició que se convirtieran en dos desconocidos que convivían juntos. Sus temores, sus deseos, sus sueños; no eran compartidos con la pareja, cada uno rumiaba su propia vida a espaldas del otro. El amor que un día les unió dio paso, gracias a la falta de diálogo, a un rencor irónico y malintencionado. Hasta que dejaron de hablarse por completo.

Aquel trascendental paso parecía que iba a ser la ruptura total del matrimonio, pero nada más lejano de la verdad, pues gracias a ello, y necesitados aún el uno del otro, descubrieron una nueva forma de comunicación que no implicaba el uso de la oratoria y que les condujo de nuevo al entendimiento: el género epistolar, por el cual pasarían a la historia y del que reproducimos algunas muestras de los originales que aún se conservan hoy día en el Museo de Alquimia y Magia Negra de Sao Paulo dos Santos. Nótese el respeto que existe entre ambos cónyugues a pesar del momento crítico que atravesaba su relación (llevaban más de 2 años sin hacer el amor):

(Carta nº1, catalogada como nº1)
Ibi, 4 de diciembre de ....
Estimada Sra.: Me pongo a sus pies para lo que usted tenga a bien mandar, excepto planchar y limpiar el aseo, pues lo primero es ajeno a mis conocimientos y lo segundo me da asco. No quisiera con esta actitud incurrir en ningún tipo de afrenta hacia su persona, pero sí quisiera dejar patente mi total disponibilidad para cualquier otra tarea que su graciosa persona tenga a bien otorgar a éste, su súbdito más fiel.
Tampoco es mi deseo importunarla, mas siendo consciente del poco tiempo del que dispone para conmigo, no dejaré pasar esta oportunidad, que tan amablemente usted me brinda, para recordarle ciertos deberes conyugales que le son propios por su cargo de amante esposa y diligente compañera. Me refiero, sin mas rodeos, al encuentro carnal que por contrato le corresponde para con mi persona, en concepto de esposo y mártir; y para el que reservo fecha en el tálamo para dentro de 5 días a contar desde la fecha de ésta, osease para el sábado día 9.
Sin más y a la espera de sus prontas noticias, me despido de usted respetuosamente.

(Carta nº2, catalogada como nº2)
Ibi, 5 de diciembre de ....
Querido espeso,... perdón, esposo.: Me alegré mucho de recibir noticias suyas en el día de ayer, pues habiéndome cruzado con usted en el pasillo días atrás me pareció notarle mala cara, por lo que supuse estaría enfermo o en estado febril. Comprobado que no es así, por lo que doy gracias al cielo, le sugiero coja ahora mismo la aspiradora y me la pase por las habitaciones de invitados así como por el baño.

(Carta nº3, catalogada como nº2 bis)
Ibi, 6 de diciembre de ....
Muy Sra. mía: Para su conocimiento me complace informarle que una vez realizados todos los trabajos domésticos que en su día tuvo a bien encomendarme –incluido planchado y limpieza de aseo–, y puesto que no he recibido noticias suyas con respecto al otro tema en cuestión de mi escrito de 3 del 11, me tomo la libertad de recordarle, sin ánimo de ofenderla, mis deseos de hacerla mía el próximo sábado, día 9 de los corrientes. Si no recibo noticias suyas para entonces, entenderé que es conforme con mi solicitud.
Suyo afectísimo: Su marido de usted.
P.D. Sin otro ánimo que el de venerarla como persona de gran talla (talla 90), me permito sugerirle para la ocasión el combinado de ropa interior (picardías + ligueros) de tono rojo burdeos.

(Carta nº4, no catalogada)
Ibi, 7 de diciembre de ....
Estimado arisco, digo Francisco.: Con qué poco tacto me suplica usted según qué cosas, mas teniendo en cuenta su vocación de hombre simple y de instintos elementales, no puedo menos que emocionarme ante la sola idea de verle en pelotas.
Suya (muy pronto) de usted: Emilia P. de Irujo.
P.D. Dúchese, haga el favor, pues con el aseo diario corregimos el aumento de Ph.

(Carta nº5, catalogada como nº167-Serie B. A partir de ésta empiezan a tutearse)
Ibi, 8 de diciembre de ...
Emilia, qué guapa estás hoy, jodía. Tu Paco.

(Carta nº6, catalogada como nº12-Serie B. Sigue el tuteo)
Ibi, 8 de diciembre de ...
¡Para ya Paco! ¡Espérate a mañana!. Tu Emilita.

(Carta nº8, catalogada como nº2-Serie J. Después de la cita)
Ibi, 10 de diciembre de ...
Muy Sr. Mío: Solicito de usted me conceda el divorcio irrevocable, tras su penosa, y a todas luces reprochable, actuación de anoche.
Su ya ex mujer: Emilia Pérez de I.
P.D. ¡Váyase usted a la mierda!

(Carta nº9, catalogada como última de todas las series)
Ibi, 11 de diciembre de ...
Sra. de Irujo: ¡A la mierda se va usted!
Su ex marido: Francisco Jovellanos.

Una vez estudiada a fondo esta correspondencia es lícito pensar que, como dice la canción: “A veces llegan cartas...”.

2 comentarios:

FEFETO dijo...

Que te cuen, que te cuen....

Elocuente dijo...

Jajajaja! Me parto! Suerte con tu nuevo blog! El material es de primera! Un abrazo!